19/06/09

La cadena

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Estaba sentada en la terraza, el calor del verano la hacia sentirse indolente y perezosa.
Miró al frente, el horizonte llenó sus ojos, lentamente, con el atontamiento propio del despertar de la siesta de esa calurosa tarde de mediados de Junio, bajó la mirada a su brazo, la paseó por el y se detuvo en su muñeca. El grillete la apresaba, no apretaba pero ahí estaba, siguió con la vista la fina cadena que colgaba de él, perdiéndose en dirección sur.
La miró sorprendida, estaba entregando su libertad y una sonrisa se dibujaba en sus labios. ¿Como podía ser? Por primera vez la ausencia de libertad le causaba euforia en vez de ahogo. Los últimos días se había sentido algo bloqueada para expresar tanta emoción, ahora empezaba a recuperar cierta tranquilidad en su camino hacia él. Pensar en todo ello la hacía sonreír, y desde hacía un par de días sentía también a su deseo reclamar protagonismo. Ese mismo deseo potente y desmedido, que ella tan bien había aprendido a controlar, lo sentía latir y deseaba dejarlo libre, pero también la asustaba que él se hiciera demasiado fuerte tomando el gobierno de su razón.

Pero ... era tan lindo sentirse suya, sentirse atada a él. Seguía intrigándole como él la veía con tanta claridad sin haberla visto nunca, sabía mas de ella que la mayoría de sus amigos, mas de su esencia, de su fortaleza, de su entrega. Sintió el anhelo acercarse, sintió las ganas de no dormir para poder quedarse despierta un poco más, sintiéndose atada a él. Por primera vez un hombre, que intuía su auténtica esencia, deseaba su entrega. Los otros apenas lograban acercarse a lo que era ella realmente, y cuando lo lograban e intuían su fuerza o se replegaban silenciosos o intentaban hundirla por miedo a que esa misma fuerza los destruyera, dejándola como siempre, sola y sin aliento, sin esperanza de que alguno fuera capaz de disfrutar del deseo de ella a abandonarse, a entregarse. Y ahí estaba él, al final de esa cadena, sujetándola con firmeza y cariño. Se relajó, la hora del auténtico abandono, finalmente, se estaba acercando.

 

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