22/10/09

En tránsito

aero4.jpgMe siento en la sala de espera. Mi vuelo ha tenido que aterrizar por problemas técnicos, el capitán ha informado con voz neutra y emoción contenida que llevamos exceso de carga. Miro a mi alrededor, estoy sola en esta sala, me encuentro en tránsito.

Las salas de tránsito acostumbran a ser aburridas, pequeñas y frías, nada que ver con esas grandes salas de espera, para los viajeros que inician viaje, con todo tipo de distracciones: tiendas, restaurantes, distintas áreas de descanso. Tránsito es el lugar que va desde algún punto indeterminado de tu geografía personal hacia otro punto al que deseas llegar, mas allá de estos ventanales que ahora veo, única distracción a mi espera. Fuera unas nubes densas y blancas llenan el interior de una luz espesa e irreal. Amenaza lluvia.

Empiezan a pasar las horas, casi me parecen semanas, pierdo la noción del tiempo. En algún momento aparece un sobrecargo me mira, sin verme, y anuncia que en algún momento seguiremos viaje. Me revuelvo inquieta en mi incomodo asiento de plástico, no me atrevo a preguntar cuando será eso, conozco la respuesta de sobra, esa respuesta tan profesional vacía de contenido que saben dar. Para que preguntar.

Me pongo a pensar, luego a leer, me voy al lavabo y me masturbo. Vuelvo a mi asiento, miro mi equipaje de mano pero ninguna de las distracciones que me ofrece me apetece en este momento. Miro mi móvil, podría llamar a alguien y tener una charla trivial, pero eso tampoco me apetece. Siento el poderoso deseo de abandonar esta sala de tránsito. Si al menos hubieran mas personas podría pasar el rato observándolos, cuando viajo me gusta esa sensación de volverme trasparente y ver a los demás sin ser vista. Me encanta la humanidad, su ir y venir, sus caras, sus prisas, sus muestras de cariño, sus despistes. Por un momento me planteo irme de aquí, mezclarme entre la multitud que converge en las puertas de embarque, coger algún otro vuelo que me lleve a ninguna parte y desaparecer.

Me levanto y voy hacia los ventanales, miro los aviones aterrizar y despegar, me pregunto por esas personas que empiezan su vuelo, ¿a donde irán, que destinos les esperan? ¿estarán tristes, contentos, acompañados, solos, que ocurrirá en su vida?  Empieza a llover y las gotas que golpean los cristales se funden con las lagrimas que lentamente empiezan a descender por mi rostro. De repente me siento muy cansada y solo deseo volar a casa, a mi nido, descansar entre mis cosas y lamer mis heridas. Y mientras espero reunir el valor o la desesperanza necesarias para abandonar esta sala, sigo aquí, en tránsito a ninguna parte.

 

 

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06/10/09

Island blue